Quien no conozca a Don Jesús Molina, puede tener la oportunidad de saber cómo es a través del pregón que pronunciará el próximo 6 de abril en la parroquia del Divino Salvador, pero aquí podemos adelantar un poco de su manera de entender la Semana Santa y de la forma en que sus palabras nos serán brindadas.
Mi inexperiencia ha sido, sin duda, el mayor obstáculo a la hora de componer un género tan específico. No me cuesta escribir, de hecho, me gusta y me suelo acostumbrar a hacerlo. Sin embargo, tengo una gran presión por satisfacer lo que el pueblo merece para introducir su semana grande. Soy muy consCuando el consejo de hermandades de Vejer le propone su nombramiento como pregonero de la Semana Santa de 2025, ¿Qué siente? ¿Cómo reacciona?
Cuando recibí la propuesta de pregonar la Semana Santa en Vejer, mi primera reacción fue de incredulidad. Me pareció casi un error, habida cuenta, ya no solo por no estar yo naturalmente vinculado a la ciudad, sino sobre todo por mi falta de experiencia clamorosa. Es la primera vez que me encuentro con un reto similar, y mi recorrido por este tipo de eventos en lo relativo a las hermandades y cofradías es nulo, por eso mi reacción fue de una gran advertencia al propio consejo. Están bien informados de estos inconvenientes, pero a la vez empeñados. Por eso acepté, porque por encima de todo ello, y también a causa de lo mismo, me siento profundamente honrado con la propuesta.
Para los que aún no le conocen, ¿quién es Jesús Molina Fernández?
Soy sacerdote de esta diócesis, natural de San Fernando, actualmente vicario parroquial de la de Ntra. Sra. de África en Ceuta, además de organista por dedicación y otras muchas cosas por afición. Sin embargo, han de saber los vejeriegos, también a modo de advertencia, que mi recorrido, a no ser al menos en la música, es aún corto en todo ámbito. Recién he cumplido los 27 años y, contando con el anterior curso, hace escaso año y medio que me dedico al ministerio sacerdotal.
Imagino que siendo de San Fernando, que tiene una gran Semana Santa, habrá participado en el ámbito cofrade.
Por supuesto, siendo isleño de nacimiento, he participado de la Semana Santa desde pequeño ante todo como devoto. Fui hermano del Santo Entierro que, por tener su sede en la conventual del Carmen, era una hermandad muy vinculada al que fui mi colegio desde pe queño, el Liceo Sagrado Corazón de los Padres Carmelitas. Allí mismo canté la primera misa. Ahora soy aún hermano y devoto de la Divina Pastora, que es la devoción de la que es mi parroquia desde siempre. A esta mi hermandad tuve el privilegio de predicar el último triduo de agosto. Quizá es la participación del ámbito cofrade de mi ciudad que con más orgullo puedo contar.
Y ahora pregonero de la ciudad de Vejer, ¿qué relación tiene con nuestra localidad?
Cierto es que, como digo, mi vinculación con Vejer no es de orden natural, ni por familia ni por tradición. Sin embargo, es ya tan profunda que siento a Vejer tan mío como un segundo hogar. El párroco, D. Juan Carlos, ha sido desde hace ya más de diez años mi mejor amigo y compañero en el ministerio sacerdotal. Desde su llegada al Divino Salvador mi compañía iba a ser permanente, aprovechando vacaciones y visitas esporádicas. Vejer me ha ganado, desde entonces, por su belleza y por su devoción. Es el lugar donde mejor repongo mis ánimos, que mejor me acompaña para retirarme. Pero, sobre todo, ha sido el lugar de mi mejor reencuentro, en su momento necesario, con la Santísima Virgen y, por ella, con la autenticidad del sacerdocio. Soy hermano de la Oliva, le debo mucho.
¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de crear su pregón?
Mi inexperiencia ha sido, sin duda, el mayor obstáculo a la hora de componer un género tan específico. No me cuesta escribir, de hecho, me gusta y me suelo acostumbrar a hacerlo. Sin embargo, tengo una gran presión por satisfacer lo que el pueblo merece para introducir su semana grande. Soy muy consciente de mi incapacidad.
Algún detalle que pueda adelantarnos de su Pregón.
Puede que no sea un pregón como la gente está acostumbrada, ya digo, por mi falta de experiencia y de conocimiento del género. Sin embargo, sí que puedo decir que puede ser el pregón esperable por parte de un sacerdote, con preocupación por la esencia de lo que se ha de contemplar en las fiestas más importantes para los cristianos. El esquema lo tengo claro, eso sí, siendo un pregón que parta de mi experiencia personal de esta ciudad y se encamine a recomendar al pueblo a poner la mirada en Nuestro Señor, de quien habla toda belleza, también la de nuestra Semana santa.
¿Cómo vivirá nuestro pregonero la Cuaresma y Semana Santa 2025?
Con mucho trabajo, sin duda. Ya ha transcurrido gran parte de la cuaresma con mi presencia en más de uno de los cultos de las hermandades de Ceuta, y más aún será así en Semana Santa, en la que tendré el honor de acompañarlas más de una vez por estas calles. Eso sí, no espero que falte interioridad y contemplación, y en eso la composición del pregón ayuda muchísimo.
Bajo su punto de vista ¿cómo considera la situación en que se encuentra la Semana Santa?, ¿habría que hacer una revisión desde la espiritualidad y fundamento de la misma?
Es una cuestión muy compleja de juzgar desde cualquier ámbito. Desde el apostólico, que es el que más me toca, la situación es francamente triste, con gran ausencia de sacerdotes en la atención a las hermandades así como gran desapego de estas por sus deberes espirituales. Todos los implicados en la vida cofrades debemos hacer una profunda y sincera revisión de nuestras responsabilidades, con propósito de enmienda, eso sí. La revisión se hace muy necesaria, y más en un tiempo descreído como el nuestro. No solo por devolver la fe a nuestros hermanos, sino por no caer nosotros mismos en ese descreimiento, cosa que ya ocurre lamentablemente.
¿Cómo le gustaría que recordasen su pregón?
No sé si quiero que se recuerde. Solo se recuerda lo excelente y lo despreciable, y lo segundo es mucho más frecuente. Si algo ha de destacarse, me gustaría como sacerdote que fuera el haber invitado a nuestro pueblo a renovar su deseo de Dios en la vida, a vivir en particular los días santos con deseo de conversión y santidad. Con afectar así a un alma, por gracia de Dios, me daría por satisfecho.
Acudan todos a oír las sabias palabras emanadas del corazón de este cañaílla enamorado de Vejer, de la Pasión, Muerte y resurrección de Cristo y sobre todo enamorado de Dios.
¡No se lo pierdan!