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Sábado 05/04/2025
 
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Málaga

¿Cómo es el trabajo de los que visten a la madre de Dios?

Javier Nieto cuenta los entresijos de los implicados en cambiar de ropajes a las imágenes de las hermandades.

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  • Un trabajo muy minucioso en el que emplean “dos horas” para vestirla de hebrea y para el trono “un día entero”.

Fe, amor, devoción, perfeccionismo y paciencia son algunos de los muchos atributos que se requieren para ser vestidor cofrade. Javier Nieto los cumple. Es uno de los tantos que prestan sus manos y las ponen a disposiciones de la madre de Dios para que luzca impecable todos los días del año.

“Se le perfuma, se le echa su laca y se le hace su trenza. Es un ritual muy emotivo en la intimidad de la hermandad”

En Cuaresma y Semana Santa su trabajo es fundamental. Javier viste, peina y engalana a doces imágenes, pero la “más especial” a la que atiende es a la Virgen de la Paz. “Es la Virgen de mi Hermandad de la Cena” de Málaga, a la que tuvo la oportunidad de prestar sus manos con tan solo 18 años, cuenta al programa ‘A golpe de campana’ de 7TV Málaga dirigido por Claudia Anaya. “Es un ritual muy bonito, íntimo y al que muy poca gente tiene acceso”, dice, mientras explica que “yo soy como sus manos”.

El último cambio ha sido vestirla de hebrea, ropaje que llevará durante la Cuaresma. “Siempre es un cambio que a la gente le gusta, porque se desprende de la ropa bordada, del oro, las joyas y aparece con una estética totalmente diferente. Este cambio significa el recogimiento de estos 40 días de la Cuaresma, ese matiz de que sea todo más austero y menos riqueza”. Esta vestimenta deja ver más el rostro de María. En este caso, añade, “le hemos puesto seda salvaje, que no lleva dibujos decorativos ni elementos bordados” para que su “cara y sus manos, también, se vuelvan protagonistas”.

María Santísima de la Paz se despojará de su ropaje de hebrea el sábado 5 de abril, cuando se produzca el traslado de la Hermandad de la Cena que saldrá la parroquia Santo Domingo de Guzmán hasta la Casa Hermandad. Entonces Javier volverá a tener trabajo para vestirla de reina para su salida procesional el Jueves Santo. “Una vez que concluye el traslado, vienen las camareras a la Casa Hermandad, que son las encargadas de quitarle las vestiduras, cambiarle su camisón y peinarle su cabellera de pelo natural”, ha desvelado, asegurando que es un momento “muy bonito”, porque la Virgen es “como si fuera una mujer”: “Se le perfuma, se le echa su laca y se le hace su trenza. Es un ritual muy emotivo en la intimidad de la hermandad”. Cuando está preparada por dentro, es cuando actúa él para ponerle la saya, el rostrillo y todos los elementos. Una vez termina, esperan rezando hasta que los albaceas la suben al trono y le ponen el manto de procesión.

De todo este proceso, confiesa, su momento favorito es cuando “Angelita, camarera de la Virgen, le suelta la cabellera. Ahí es cuando parece humana”. Un “privilegio”, que muy pocos hermanos han tenido la oportunidad de presenciar, porque “solo se le puede ver así cuando se le cambia de ropa”.

Un trabajo muy minucioso en el que emplean “dos horas” para vestirla de hebrea y para el trono “un día entero”: “Algunas veces llegamos la Hermandad a la diez de la mañana y hay días que he salido a las nueve de la noche”.

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